martes, 28 de marzo de 2017

La belleza de los cementerios ingleses. Haciendo turismo por Highgate, (Londres, Reino Unido).

Me gusta quedar con gente que no me conoce demasiado porque es una de las mejores formas que existen para averiguar la esencia que uno mismo transmite de cara a la galería. Hace poco la amiga de una de mis mejores amigas me presentó a su hermano como Iván, esta es Cal y le encantan los cementerios. Al segundo Iván estaba hablando conmigo sobre la belleza de los cementerios ingleses, con todas las tumbas por ahí tiradas (sic).

Mucho orden no parece que haya, pero verdaderamente ¿quién lo necesita?
Aquella breve conversación me ha traído hoy hasta aquí con ustedes porque, si bien es cierto que no soy ajena al atractivo de los clásicos cementerios anglosajones (victorianos o de otras épocas), descontando al inglés de la capital española y el quedarme a las puertas del inglés malacitano, solo he estado en uno: el Cementerio de Highgate en Londres.


Highgate está divido en dos secciones delimitadas por el cruce de la carretera de Swain’s Lane. La parte Este se puede ver libremente, pero la Oeste, que es la más antigua, sólo se puede conocer a través de visita concertada. Por una parte es genial porque de este modo se garantiza la conservación de este camposanto (y te enteras de cosillas que serían difíciles de saber de distinta forma), pero por otra es una pena ya que la abajo firmante se deleita con los detalles y le gusta saborear poquito a poco lo que siente y eso es hoy en día es imposible en este mundo anegado de inmediatez. Nuestro guía, aunque amable y paciente, más que un tour nos hizo un rally – de más de dos horas ;-) – por el West Cemetery.

Añadamos además que el paseo fue hace años y en un idioma que me domina, así que recuerdo más bien poco del mismo: la tumba de Rossetti y su esposa (luego les cuento), las catacumbas en obras, un mausoleo que no se podía fotografiar, la insidiosa lluvia presente a ratos, el barro pegado en las suelas de mis botas y un zorro que nos acompañó entre los caminucos sembrados de hiedra y mármol.

Encuentren al zorro... (Nah, es coña, en esta no aparece, pero sí se dejó fotografiar en los propileos, justo antes de terminar la visita.)
Por fortuna existen los libros y existe Internet y ¿pensaban que se librarían por una vez de parte histórico artística de mis posts? (Sonrisa malvada.) En cualquier caso, no seré muy pesada porque, si son seguidores de este humilde blog, sabrán que hablé en otro momento del problema que tuvo Londres para dar tierra a los muertos en el XIX, que desembocó en la creación de los Magnificent Seven y bla bla bla.

A modo de telegrama les diré que Highgate (la parte Oeste) se inauguró el 20 de mayo de 1839 y tuvo a su primera inquilina, Elizabeth Jackson, seis días más tarde. El lugar empezó a adquirir cierta fama y categoría entre los británicos, que se aficionaron a reposar allí eternamente, y así entre 1854 y 1860 hubo de ampliarse el terreno (la parte Este) hasta llegar a las quince hectáreas de extensión.

Entre sus moradores más conocidos están Karl Marx, Charles Dickens, George Elliot, Henry Moore, Michael Faraday... Todos ellos en la parte Este. Uno de los que más curiosidad despierta entre el visitante avezado, dada la tremebunda muerte que tuvo en 2006, es Alexander Litvinenko.

Es imposible no darse de bruces con la tumba de Karl Marx, casi al lado de la entrada.
Por cierto, si tienen antojo, sepan que todavía se pueden hacer con una parcelita para dar con sus huesos en East Highgate. Les aseguro que las vistas de Londres desde el collado son difícilmente superables.

La ruta Oeste cuenta con varios hitos en los que pararse y contemplar el paisaje. El primero es la Avenida Egipcia que se abre al paseante a través de una magnífica puerta flanqueada por obeliscos al más puro estilo egipcio. Hay que ponerse en el contexto victoriano, con todos los hallazgos arqueológicos acontecidos en Egipto, Grecia y Asia Menor, con el auge de la historiografía y el gusto de los pudientes por las antigüedades y los gabinetes de curiosidades para entender esta suerte de oopart funerario.

Después de pasear entre la "maleza" encontrarse con esta mole de ladrillo y enfoscado es de asombro total.
La Avenida Egipcia da paso a otro blanco importante: las catacumbas. Desgraciadamente no las pudimos visitar porque estaban en restauración. Asomamos un poco el morrillo entre los barrotes de alguna de las puertas y aquello tenía buena pinta (funerariamente hablando, claro).

Puertas neoclásicas en el círculo externo de la rotonda.

Para los coleccionistas de epitafios, Highgate es una mina de oro.
Las catacumbas están situadas en torno al Círculo del Líbano. Antes de que se proyectara allí la construcción de un cementerio, las Highgate Hills estaban sembradas de algún que otro cottage con jardín. Uno de los árboles más majestuosos de aquellas cabañas que fueron demolidas, un cedro libanés, fue salvado de la tala y alrededor suyo se excavaron los pasillos abovedados y se construyó la capilla de Saint Michael. Pese a que ha pasado por algún que otro achaque, el árbol aún vive y es muy querido por los preservadores de Highgate. ¿Que si no tengo foto de él? Ejem... pues no (y miren que la dendrología es mi otra gran pasión). Pero en esta foto de Allison Meier, gran amante del mundo funerario a la que no deberían perder de vista, pueden admirarlo.

Puertas neoegipcias en el círculo interno (y si se fijan un poquito, se puede ver algo del tronco y una pizca de rama del cedro ilustre arriba a la izquierda).
Saliendo del Círculo, en uno de los puntos más altos del lugar, se encuentra el majestuoso mausoleo de Julius Beer (dueño en vida del semanario político The Observer), inspirado, dicen, en el de Halicarnaso. El interior está cuajado de mármoles de colores y bajorrelieves que decoran el altar. Especialmente sobresaliente es el que retrata a la hija de Beer junto a un ángel de la guardia y que no se puede fotografiar.

De nuevo lo oriental haciéndose presente en las construcciones de la época, aquí el mausoleo de Beer. Aunque también aprecio mucho "neo" renacimiento italiano en estos muros…
Tras estas tres paradas en la ruta de sobra queda demostrada la belleza arquitectónica de Highgate, pero ¿qué pasa con la estatuaria? Pues que no se queda a la zaga. Hay ángeles dolientes y ángeles músicos, plañideras, cráteras, muchas cruces, obeliscos, columnas truncadas y algún que otro Cristo que te encuentra mientras vas caminando. Sobre todos ellos destaca por su calidad Nero, el león durmiente que corona la tumba de George Wombwell.



Otra escultura renombrada de Highgate es León, que no es un león sino el apenado perro de Thomas Sayers (púgil muy afamado en la época), que estuvo guardando luto en la tumba de su amo hasta prácticamente su propia muerte.


Estos ojillos me recuerdan un tanto a mi perro Floyd cuando me pedía una golosina.
En cualquier caso la figurita estrella del cementerio suele ser un ángel con una iconografía nada habitual ya que está plácidamente dormido sobre la losa. Las fotos, que me habría encantado tomar con más calma y dedicación (casi pierdo en este punto al grupo), no le hacen justicia porque es un ser alado bello y fascinante como pocos.


(Ya saben que si no pongo un pinrrel hablando de escultura, reviento.)
Tal como mencioné unos párrafos arriba, la mayoría de tumbas de personajes que todavía son ilustres en nuestro tiempo se encuentran en la parte Este del cementerio, pero el guía hizo una parada más prolongada en torno a la lápida del aún célebre Dante Gabriel Rossetti para contar la rocambolesca historia de los poemas que le dedicó a su mujer, Elizabeth E. Siddal, cuando ésta falleció. Ampliamente documentada como está esta historia, no voy a extenderme demasiado y sólo les diré que Rossetti decidió enterrar el poemario junto a su amada sin siquiera quedarse con una copia, así que cuando el pintor empezó a adquirir fama como poeta, quiso recuperarlos y, sí, los recuperó. No necesitan echarle mucha imaginación para adivinar cómo lo hizo, ¿verdad?

Rossetti y Siddel juntos incluso después de muertos.
Al margen de escritores ávidos de recuperar sus escritos, Highgate es un cementerio particularmente expuesto a narraciones góticas. Ha sido escenario de varias películas de incierta calidad cinematográfica, sin embargo la historia más siniestra es real y tiene que ver con vampiros. No hace mucho, en los sesenta del siglo pasado, el estado de abandono en el que se encontraba por aquellas fechas el lugar propició el estudio de apariciones de fantasmagóricas y parafernalia similar que, pese a no ser concluyente, fue publicada en los tabloides británicos dando pie a la creación de leyendas urbanas. Los debates de la época entre los estudiosos del misterio se decantaron más bien por la presencia de un vampiro de alta alcurnia llegado desde el este de Europa en un ataúd en detrimento del clásico fantasma y se instó a la “caza” del mismo desatando la celebración descontrolada de ritos de dudoso gusto dentro del recinto. La cosa alcanzó su punto álgido en 1970 al aparecer un cuerpo de mujer decapitado y quemado en las galerías de las catacumbas.




Pocos años después afortunadamente se creó la Asociación de Amigos del Cementerio de Highgate que se encargaron (¡y se encargan!) de mantener todo el legado artístico y también el botánico del camposanto en perfecta comunión. Para muestra, unos cuantos botones.








Como colofón a este repor, les dejo unas cuantas fotos más de la parte Oeste...



Sí, sí, como buen cementerio decimonónico, Highgate cuenta con muchos retratos de señores con patilla generosa.



Mi favorita, al final de la ruta. Posiblemente sea una tumbita de infante.
... y de la parte Este que, prometo visita en un futuro porque empezó a diluviar de tal manera que no pudimos pasearla en condiciones.

El lugar de reposo eterno de la escultora Anne Mahler tiene una plañidera sorprendente que ha estado por este blog en otra ocasión.

Al gusto etrusco.
¡Un Cristo! (¿serían católicos...?)
Nos vemos en nada y menos ;-)
Cal.

Eso mismo dicen, en plan fino, en el frontón de una de las puertas de entrada a las catacumbas.

Highgate Cemetery
Swain’s Lane
London N6 6 PJ

T_ 020 8340 1834
W_ www.highgatecemetery.org
H_ East Highgate se puede visitar de L-V de 10 a 17 h, S-D y festivos de 11 a 17 h. Ocasionalmente puede permanecer cerrado por la celebración del algún funeral o acto protocolario. West Highgate solo se puede visitar concertando visita a través de la página web.

Bibliografía y Documentación_
  • Johnson, Ben, Highgate Cemetery, Historic UK, magazine web (link).
  • Meier, Allison C., London day 4: Highgate Cemetery, Allez, Allie!, blog, 15 de junio de 2012 (link).
  • Nalabcer, Highgate Cemetery - West, Territorio Abandonado, blog, 5 de junio de 2011 (link).
  • Nalabcer, Highgate Cemetery - East, Territorio Abandonado, blog, 17 de junio de 2011 (link).
  • VVAA, Cementerios victorianos: Highgate, Ríos de Tinta, blog, 7 de junio de 2008 (link).
  • Walsh, Dave, Walking The Dead, Highgate Cemetery, London, Blather.net, blog, 6 de octubre de 2005 (link).
  • Wikipedia, versiones española e inglesa.

4 comentarios:

  1. Bárbaro. Tengo pendiente una visita a Londres. Me lo apunto.

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    1. Oh, ¡gracias por tu comentario, Neo! Este blog parece estar más muerto que muchos de los cementerios que visito ;-)

      Estoy convencida de que disfrutarás del paseo entre árboles y tumbas al lado de la Baronesa. ¡No te olvides de reservar antes! Nosotros fuimos el primer día sin reserva y nos quedamos sin llaves a las puertas del instante, you know! (Y yo, cabreada como una mona, que ni quise entrar en la parte gratuita.)

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  2. Hola Cal, estos últimos meses, después de descubrir tu blog, he ido leyendo muchos de los artículos. Me han encantado, así como me agrada también visitar allí donde voy, el cementerio que pueda encontrar. Yo estoy ahora terminando la carrera de Estudios Literarios, y hace tiempo que quiero escribir alguna cosa que no se quede en el tintero. Se me ha ocurrido un proyecto que me gustaría contarte, porque incluiría algunos de tus artículos y fotos; y sería en fin, algo escrito a dos manos, aunque tu parte ya estaría prácticamente hecha; para decirlo un poco rápidamente, quisiera que fuese una especie de novela epistolar, aunque habría que madurar la idea. La verdad es que se me ha ocurrido hoy, pero le veo futuro. Si te interesa que lo hablemos, si te interesa hacer algo así, que luego puedo hablar con gente y moverlo para publicarlo, aunque sea entre varios. En fin, te dejo mi correo aquí (yo ahora mismo vivo en Barcelona): joanamallol@gmail.com

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    1. ¡Gracias por tu comentario, Joana! Es un halago que pienses en mí como escritora/fotógrafa (•^_^•)

      Mi email, aunque ya te he contestado de forma privada al que me indicas, es: missscalamity(at)yahoo(dot)es

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